Mandalas
<strong><em>En sánscrito, la palabra "mandala" significa círculo o disco. El Sol y la Luna suelen representarse de ese modo.</em></strong>
En Astrología, el símbolo del Sol es un círculo con un punto en el centro. Etimológicamente, la palabra <em>mandala </em>se divide en dos: manda (=el punto superior, la crema del asunto, la esencia...) y la (=complemento, realización...). Pero mandala también significa lugar sagrado o un sitio creado para la celebración de ciertos rituales. <br /><br />Pero no todo mandala tiene que ser un lugar. El mandala contiene la filosofía de un universo perfecto; más aún, la idea de la perfecta realización de uno mismo en total armonía con los demás, el individuo plenamente integrado con su entorno. De modo que, filosóficamente, todo estado del individuo, toda condición, es, en sí mismo, un mandala: la imagen de mi mismo, como ser humano, con una determinada cultura, integrante de la galaxia Vía Láctea, etc., constituyen el punto de referencia de mi mismo y del entorno. En cierto modo, este concepto filosófico del mandala también se puede describir con una sencilla frase de <strong>Ortega y Gasset</strong>: ''yo soy yo y mis circunstancias''.<br /> Con frecuencia, los mandalas describen diagramas del Cosmos, tanto en un sentido exotérico como esotérico, y sirven para el entrenamiento de la psique. Esencialmente el mandala representa la manifestación de una determinada divinidad en el Cosmos. Así pues, constituyen herramientas que ayudan en el camino hacia la iluminación.<br /> Hay edificios, monumentos o lugares arquitectónicos que son mandalas. Pero éstos también pueden ser dibujados o creados con materiales muy distintos: arena, mantequilla, hilos, etc. Son muy conocidos los complejos y coloridos mandalas de Nepal y el Tibet.<br /> Generalmente los mandalas consisten en un círculo central que contiene una o varias deidades, centradas en un palacio cuadrado de varios niveles o plantas, con aperturas a los cuatro puntos cardinales.<br /> <br /> <strong>EVOLUCIÓN DE LOS MANDALAS</strong><br /> Este tipo de mandalas predominaba en el Tibet durante los siglos XII y XIII, al mismo tiempo que se desarrollaba el Tantra Yoga, una forma de budismo esotérico. A menudo, iban acompañados de figuras eróticas.<br /> <br /> En los siglos posteriores -XIV y XV- los mandalas fueron adquiriendo una configuración más compleja, lo que se atribuye al crecimiento de la actividad monástica en el Tibet y, con ello, una mayor variedad del simbolismo. Los mandalas del siglo XVI se distinguen de los anteriores por la inclusión de paisajes e iconografías varias, o símbolos que sustituyen a las divinidades. Algunos son mapas simbólicos del Cosmos.<br /> <br /> Sin embargo, la práctica de hacer un viaje espiritual dentro de un lugar sagrado se encuentra en el corazón del budismo, que fue fundado por Sidharta entre los siglos VI y V a.C. Después de caminar durante mucho tiempo, <strong>Sidharta</strong> optó por sentarse bajo un árbol y meditar, sin moverse, hasta alcanzar la iluminación. <br /> <br /> En la arquitectura y el arte budistas el edificio más claramente mandálico es la Stupa. En el centro de la India se halla la Gran Stupa, que consiste en un edificio circular en forma de montaña, apuntando al cielo y rodeado de dos pasillos circulares con salidas a los cuatro puntos cardinales. Los Stupas se pueden encontrar repartidos por toda Asia y tienen muchos significados. Por su forma hemisférica suele considerarse un símbolo del Cosmos o del mítico monte Meru, el centro del Cosmos. El pico superior también suele ser visto como un polo, que simboliza el eje del mundo, aunque en los cultos pre-budistas representaba el árbol sagrado.<br /> <br /> Aunque los más conocidos actualmente son los mandalas budistas, el mandala es mucho más antiguo que el budismo. Probablemente surgieron en los cultos indo-europeos conectados a los astros. <br /> Pero es en el budismo chino donde los mandalas adquieren un carácter más astrológico.<br /> <br /> <br /> <strong>PSIQUE Y MANDALAS</strong><br /> <strong>Carl G. Jung</strong> asociaba los mandalas con todo tipo de imágenes circulares, pintadas, bailadas, etc. Por ejemplo, la danza de los Derviches. Y decía que los mandalas aparecen frecuentemente en los sueños, especialmente en ciertos casos de conflictos. Además, suele aparecer el cuatro de algún modo, por ejemplo, conteniendo cruces o cuadrados. <br /> El hecho de que, bajo determinadas circunstancias, estas imágenes ejercen un efecto terapéutico ha sido empíricamente probado. Sin embargo -señalaba Jung-, no podemos esperar resultados de una repetición deliberada o artificiosa de estas imágenes. El mandala sugiere orden, pensamiento, ideas, algo superior; ayudan a salir del caos y lograr la paz de espíritu. Quizá por eso tienen un significado mágico para las personas a las que se les aparece, aunque no puedan ser interpretados conscientemente
por Vicente Cassanya

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