Constelaciones de primavera
Durante la primavera resulta un placer asomarse al cielo y observar el firmamento estrellado, especialmente las noches sin Luna. Leo, Virgo y Libra son las constelaciones que podrás observar en el cielo primaveral.
<br /><strong>LEO</strong><br /><br />Es una de las constelaciones más grandes del cielo nocturno primaveral. La estrella más visible de todas es <em>Régulus</em>, conocida también con el nombre de 'corazón de león'. Es una estrella de color blanca azulada. <em>Denébola</em> es la beta del León y se corresponde con la cola de la imagen celeste. Es una estrella que emite luz blanca a solo 40 años luz de nosotros.<br />En el antiguo mito griego se cuenta que había un bosque llamado de <em>Nemea</em> que servía de refugio a un enorme león que devoraba los rebaños de los contornos. El primer trabajo de <strong>Hércules</strong> consistió en enfrentarse a esta terrible fiera. Después de disparar flechas que se rompían ante la imponente masa, resolvió enfrentarse al león sin armas, le agarró por las fauces y le rompió las mandíbulas. Pero el León es una de las tres primeras constelaciones egipcias, cuatro mil años anterior a los griegos. Para los egipcios el León simboliza el rejuvenecimiento, el vigor que asegura la alternancia del día y la noche, del esfuerzo y del reposo. En la conducta humana representa al héroe a través del personaje de Hércules y sus doce trabajos.<br /><strong>1.- El León de Nemea</strong>, que ya se ha narrado y es la más representativa..<br /><strong>2.- La hidra de Lerma</strong>, dotada con numerosas cabezas que cada vez que eran cortadas salían de nuevo. Hércules, con ayuda de Iolas, las fue quemando y venció igualmente.<br /><strong>3.- El jabalí de Erimanto</strong>, un colosal animal que era el terror de los campos. Hércules corrió tras él hasta que extenuado y cayó en un barranco.<br /><strong>4.- La cierva con las patas de bronce consagrada a Diana</strong>, que Hércules se vio obligado a perseguir durante un año para cazarla viva y entregarla a Euristeo.<br /><strong>5.- Los pájaros de Estínfalo</strong>, horrorosos pajarracos que vivían en unas pestilentes ciénagas y que tenían las uñas de bronce para atacar y devorar hombres. Hércules utilizó unos enormes timbales de la diosa Minerva para espantar a estas aves y levantarlas en vuelo, aniquilándolas después a todas con su arco.<br /><strong>6.- El toro de Creta</strong>, donde Hércules tiene que domar un enorme y furioso toro.<br /><strong>7.- Las yeguas de Diomedes</strong>, bestias salvajes que echaban fuego por las fosas nasales y que se alimentaban de extranjeros náufragos que llegaban a la costa. Hércules tiene la misión de apoderarse de ellas y llevarlas a Micenas.<br /><strong>8.- El cinturón de Hipólita, reina de las Amazonas.</strong>En este octavo trabajo nuestro héroe tuvo que enfrentarse con las Amazonas. Arrebatará el cinturón de la reina y dejándola a ella cautiva.<br /><strong>9.- Los establos de Augías</strong>, que Hércules se vio obligado a limpiar utilizando, no su fuerza, sino su inteligencia: abrió dos brechas en el muro y desvió el curso del río para limpiar los establos.<br /><strong>10.- Los bueyes de Gerión</strong> que después de una dura lucha el héroe logra arrebatar y llevárselos a Micenas.<br /><strong>11.- Las manzanas de oro de las Hespérides</strong>, en cuya historia se narra el mito de Atlas que sujeta la tierra sobre sus espaldas.<br /><strong>12.- El perro Cerbero de tres cabezas</strong>, con quién tiene que enfrentarse en las puertas del infierno. Después de su muerte Zeus lo coloca en el cielo para que conserve la llama celeste.<br /><strong>De esta simbología se extraen pautas de comportamiento aplicables a las personas Leo, en quienes más se aprecia este patrón de heroicidad y esfuerzo. Tienen tendencia a sentir un fuerte impulso evolutivo encaminado a alcanzar la fama, el poder o situaciones de privilegio. Para lograrlo, su comportamiento les suele hacer merecedores del respeto y la estima de los demás y de sí mismos<br /></strong><p><strong><br /></strong><strong>VIRGO</strong><br /><br />De la constelación de <strong>Virgo</strong> destaca la brillante estrella <em>Spica</em>, la espiga de la Virgen. En unos mitos esta virgen es <em>Erigone</em>, hija del rey<em> Icario</em> a quién dieron muerte unos pastores. <em>Erigone</em> partió en busca de su padre y, gracias a su perra 'Maira', acabó por descubrir la tumba de su padre. Desesperada, la joven se ahorcó en un árbol próximo. Para castigar esta muerte, <em>Dioniso</em> envió un ramalazo de locura a todas las mujeres del Ática. En cuanto a Icario, lo colocó con su hija y su fiel perra en el espacio celeste, metamorfoseándolos en <em>Boyero</em>, <em>Virgo</em> y una de las estrellas de la <em>Canícula</em>. En otras leyendas Virgo se asocia a <em>Astrea</em> ( la justicia ) hija de <em>Temis</em> y de <em>Zeus</em>. En la edad de oro vivió entre los hombres; después subió al cielo y se convirtió en la constelación de la Virgen.<br />También representa a <em>Ceres</em>, con la espiga en la mano, y en la cultura egipcia a <em>Isis</em>, la Virgen con el niño en los brazos. Por eso, este lugar del cielo se puede asociar con la simbología y el arquetipo de Isis (la madre de la naturaleza en la cultura egipcia) que luego enlaza con la <em>Démeter</em> de los griegos y la Ceres de los romanos, hasta asociarla con las vírgenes negras de la mitología cristiana. Para los antiguos Isis era una representación de la tierra fecunda y cultivada; era el modelo del amor a la vida, la virgen madre que otorga vida y salud a los humanos. Su mito relata que ayudó a los hombres en su obra civilizadora enseñando a las mujeres a moler e1 grano, hilar el lino y tejer las telas; enseñó a curar las enfermedades y los acostumbró a vivir en familia, instituyendo para ello el matrimonio.<br /><strong>En consonancia con este modelo celeste las personas del signo de Virgo son de gran curiosidad y se sienten inclinados a investigar sobre el origen y funcionamiento de las cosas. Son personas que se conmueven ante la desgracia y las necesidades reales de los demás a los que ofrecen su ayuda, tratando siempre de ser útiles y poniendo sus conocimientos al servicio de</strong> <strong>otros. </strong><br /><br /><strong>LIBRA</strong><br /><br />Los antiguos contaban 17 estrellas, de las cuales sólo nueve están formando la figura de la balanza. Las más importantes son la alfa y la beta: <em>Kiffa Austral</em> o <em>Zubenelgenubi</em>, nombre árabe de <em>Al-Zuban</em>. <em>Al-Janubiyya</em>, es una estrella del tipo A3, del grupo de estrellas de <em>Sirio</em> y de color blanco; <em>Kiffa Boreal</em>, la beta de Libra, es una estrella mucho más caliente, pertenece al tipo B8, puede superar los 20.000º de temperatura y tiene una luminosidad blanca azulada.<br />Sobre los mitos que se asocian a esta constelación de la balanza hay varias versiones. En unas leyendas se asocia a <em>Astrea</em> (la justicia) que subió al cielo y se convirtió en la constelación de la Virgen, es pues un símbolo asociado a la constelación de Virgo. La balanza, signo de la equidad, era el emblema de Astrea, a causa de lo cual estaba a su lado.<br />La balanza es también un símbolo asociado a <em>Osiris</em>, pues representa a la balanza con la que este dios egipcio pesaba el alma de los recién fallecidos. En uno de los platillos de la balanza se colocaba el vaso, que significa el corazón, la conciencia o el alma del muerto; en el otro, una pluma de avestruz, que significa la justicia y la verdad. Por ello la balanza tiene un significado de equilibrio interior y exterior.<br />En los mitos griegos la balanza simboliza a <em>Temis</em>, hija de <em>Urano</em> (el cielo) y <em>Gea</em> (la Tierra). Temis fue elegida por <em>Zeus</em> para iniciar su reinado. Cuentan que las <em>Moiras</em> la transportaron junto a Zeus desde las regiones lejanas donde mora su padre Urano. Temis tenía la misión de regular los ceremoniales, mantener el orden, convocar a los dioses y preparar festines. Narran que era una diosa servicial y obsequiosa. En la Tierra Temis era la diosa de la justicia. Protegía a los justos y castigaba a los culpables. También era la diosa de la prudencia y se la consideraba como una buena consejera y como tal presidía las asambleas públicas.<br />Trasladando este modelo de comportamiento a las personas nacidas con el Sol en <strong>Libra</strong> nos hace pensar en individuos que saben apreciar el trato ceremonial, son obsequiosos, les gusta mantener el orden y convocar a los demás a participar en actividades sociales o lúdicas. Tienden a buscar la justicia y el equilibrio, son prudentes y buenos consejeros. <br /></p><strong>OTRAS CONSTELACIONES</strong><br /><br /><em><strong>Osa Mayor</strong></em><br />Esta es una de las épocas de año en que mejor se observa la constelación de la Osa Mayor. Basta elevar un poco la mirada para ver las cuatro estrellas del cuadrángulo: la que está mas al norte y es la mas brillante es la alfa <em>Dubhe</em>; en el otro extremo de la derecha se encuentra la beta <em>Merak</em>; a su izquierda, en el ángulo inferior, la gamma <em>Phad</em>, y en el ángulo superior, más débil de luz, la delta <em>Megrez</em>. Saliendo del cuadrángulo, la primera de la izquierda es la <em>Upsilón Alioth</em>; a continuación la zeta Mizar con su compañera pegada <em>Alcor</em>; y por ultimo la del extremo, la beta <em>Alkaid</em>. Excepto esta última que es azulada, todas las demás son estrellas blancas.<br /><strong>Mitología</strong><br />Cuenta la vieja leyenda arcadia la historia de <em>Calisto</em>, una ninfa cazadora y virgen que formaba parte del séquito de <em>Diana</em> cazadora (Artemisa) de quien <em>Zeus</em> se enamoró. En unas leyendas se dice que Zeus se metamorfoseó en la misma <em>Artemisa</em> para acercarse a ella, pues la ninfa huía de todos los hombres para preservar su castidad. Disfrazado de esta guisa, Zeus la poseyó.<br />Según otras narraciones, Zeus tomó la forma de <em>Apolo</em> y mantuvo relaciones sexuales con ella. Cuando un día Artemisa y su corte estaban bañándose en una cristalina fuente, completamente desnudas, al ver el cuerpo desvestido de Calisto, se hizo evidente su estado de gestación, pues su vientre no era tan liso como el de las demás ninfas. Entonces Artemisa, guardiana de la castidad, se encolerizó, como era costumbre en ella cada vez que en sus mitos ocurría algo similar, y transformó a Calisto en una osa. Otras versiones relatan que fue Hera, quien cegada por los celos castigó a Calisto transformándola en una osa. Una vez transfigurada, la diosa cazadora la mató de numerosos flechazos.<br />Al enterarse Zeus y apesadumbrado de la muerte de su amada, recogió su espíritu y lo llevó al lugar mas destacado del cielo y la coloco como la constelación mas visible del firmamento con el nombre de la <em>Osa Mayor</em>, por eso la osa es símbolo de la doncella casta. A esta misma constelación, en las leyendas célticas se la conoce con el nombre del <em>Carro de Arturo</em>.<br /><br /><em><strong>Corona Boreal</strong></em><br />La figura de esta constelación forma un semicírculo un poco imperfecto, compuesto por ocho estrellas principales. Se encuentra encima de la cabeza de la serpiente, entre <em>Bootes</em> y <em>Hércules</em>. La estrella mas importante son la alfa <em>Alphecca</em>, también conocida con el nombre de la <em>Perla</em> o la <em>Gema</em>. Se trata de una estrella azulada muy caliente. La segunda en importancia es la beta <em>Nusakam</em>, situada a la derecha de la <em>Perla</em>.<br /><strong>Mitología</strong><br />Relata el mito que la bella <em>Ariadna</em>, hija del rey <em>Minos</em>, se enamoró de <em>Teseo</em> cuando fue a enfrentarse con el <em>Minotauro</em> y le entregó un ovillo de hilo para que el héroe pudiera encontrar la salida de regreso del laberinto. Sin embargo Teseo la abandonó a las orillas del mar. Ariadna lloraba desesperada e imploraba ayuda a los dioses. Apiadándose de ella apareció <em>Dionisos</em>, quién deseando perpetuar la memoria de la mártir, le quitó la corona de perlas que llevaba en la cabeza y la colocó en el cielo, entonces la perlas se convirtieron en estrellas formando la <em>Corona Boreal</em>.
por Tito Maciá

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